Día 22: de PUUMALA (Finlandia) a POUHASAARENTIE (Finlandia)

60 Km. - VER RUTA


Antes de comenzar este viaje, decidimos que iríamos buscando los alojamientos día a día para tener más flexibilidad a la hora de elegir la ruta y tener la posibilidad de parar si nos surgía cualquier imprevisto. La única reserva que teníamos cerrada desde el principio era una cabaña en la Región de los Lagos porque habíamos leído que muchos finlandeses veranean en esta zona.

 LAGO SAIMAA EN PUUMALA
Por eso, nuestra única cita obligatoria en todo el recorrido era estar aquel día cerca de la cabaña, para poder aprovecharla desde mediodía, que era cuando nos entregaban las llaves. Como apenas teníamos una hora de camino hasta allí, dedicamos la mañana a visitar el puerto de Puumala y a disfrutar de las vistas desde el puente que atraviesa el lago.



LA CABAÑA
El dueño de la casa, un ruso de San Petersburgo, nos escribió para avisarnos de que no podía recibirnos en persona y que en su lugar habría allí un amigo suyo, así que nos pusimos en camino. Cuando llegamos nos quedamos realmente encantados, era tal y como habíamos imaginado, o mejor incluso: la cabaña estaba construida completamente en madera y situada literalmente a los pies del lago, alejada de cualquier vecino.


EL EMBARCADERO
Contaba además con un pequeño embarcadero con nuestro propio bote de remos y con una pequeña barbacoa junto a un precioso porche. El interior, también de madera, además de las camas, tenía  una pequeña cocina, chimenea de ladrillo y una auténtica sauna finlandesa con salida independiente hacia el lago. En definitiva, era perfecta.


NUESTRO LAGO
Una vez que estuvimos instalados, sin pensarlo dos veces nos montamos en el bote y nos lanzamos a explorar las profundidades del lago. Fue uno de los mejores momentos del viaje, allí solos en la inmensidad de una naturaleza exuberante, echamos la vista atrás y por primera vez nos dimos cuenta de todo el camino recorrido.



BAÑO EN EL LAGO

Pasamos toda la tarde bañándonos en el lago y jugando con la caña de pescar que también nos habían dejado en la cabaña; jamás habíamos hecho nada parecido y obviamente no pescamos nada.






Al caer el sol, preparamos filetes y salchichas en la barbacoa y sentados en el porche estuvimos contemplando el interminable atardecer.