355 kilómetros - VER RUTA
Aunque cerca de Cracovia está el campo de concentración de Auschwitz, pensamos que con un niño de 3 años no era el mejor de los destinos y decidimos poner rumbo al norte. Nuestra intención para ese día era llegar a la capital del país, Varsovia, y a pesar de que la carretera no estaba en las mejores condiciones, el trayecto fue mucho más rápido de lo que esperábamos.
Como cada día, Manuel comenzó su ritual de viaje sacando todos los muñecos de su mochila para contarles todas las cosas que había visto y hecho el día anterior, después estuvimos los tres jugando al "veo veo" durante un buen rato hasta que el sueño le venció y estuvo plácidamente dormido hasta que llegamos a Varsovia.
El paisaje en esta zona de Polonia es bastante anodino y repetitivo, campos de cereal que se extienden hasta el horizonte salpicados de vez en cuando por pequeños pueblos agrícolas, ¡¡parecía que circulábamos por tierras de Castilla!!
Llegamos a Varsovia a la hora de comer y a pesar de ser fin de semana, aparcamos sin problema junto a la Plaza del Castillo. Ese mismo día, había en la ciudad una reunión de jefes de estado de la OTAN y la presencia de fuerzas de seguridad era más que evidente, pero no tuvimos ningún problema a la hora de movernos por la ciudad.
La plaza nos resultó encantadora, diáfana y en contraste con las de Cracovia, con muy pocos turistas. Antes de sentarnos a comer, dejamos que Manuel corriese durante un buen rato por la zona peatonal mientras nosotros contemplábamos la catedral, el Castillo Real y la Columna de Segismundo.
Una vez que todos estiramos las piernas, nos dirigimos a comer algo; nosotros dos queríamos probar la comida polaca, pero Manuel se inclinaba más por la pizza así que terminamos en la terraza de un restaurante italiano frente a la puerta del castillo.
Con el estómago lleno y un tiempo perfecto para pasear, nos adentramos por las callejuelas de la Ciudad Vieja hasta llegar a la plaza del mercado, centro neurálgico de la vida de la ciudad.
Estas zonas de la ciudad, fueron destruidas por completo durante la segunda guerra mundial, pero los trabajos de reconstrucción se hicieron siguiendo meticulosamente el aspecto histórico de los edificios y el resultado es realmente espectacular. Además en la plaza se respiraba un ambiente festivo, las terrazas de los restaurantes lucían engalanadas con flores de distintos colores y de fondo, como banda sonora, se oía la música de un grupo de jazz; fue un lugar y un momento maravilloso.
Estas zonas de la ciudad, fueron destruidas por completo durante la segunda guerra mundial, pero los trabajos de reconstrucción se hicieron siguiendo meticulosamente el aspecto histórico de los edificios y el resultado es realmente espectacular. Además en la plaza se respiraba un ambiente festivo, las terrazas de los restaurantes lucían engalanadas con flores de distintos colores y de fondo, como banda sonora, se oía la música de un grupo de jazz; fue un lugar y un momento maravilloso.
Seguimos el camino hasta la Barbacana de la muralla de la ciudad, visitamos los jardines del Castillo Real y nos adentramos en la Ciudad Nueva, también repleta de terrazas con flores y edificios barrocos reconstruidos tras la guerra.
Cruzamos la plaza Nueva del Mercado y llegamos al Multimedialny Park Fontann, un moderno parque adornado con grandes fuentes que soltaban agua rítmicamente.
Leímos que esa noche, como cada sábado, había un espectáculo de luces sobre el agua y decidimos irnos a cenar antes para que tuviésemos tiempo de regresar a verlo. Fue todo un acierto ya que cuando regresamos, la colina que hay junto al parque ya estaba llena de gente sentada, esperando a que empezase el espectáculo.
Encontramos un hueco para sentarnos en la parte de abajo y los tres contemplamos boquiabiertos cómo las fuentes se trasformaban en chorros de luz que saltaban, giraban o se escondían al compás de la música. Mientras, en la fuente central se proyectaba, también sobre el agua, una historia sobre la Sirena de Varsovia.
Fue realmente impresionante y puso punto y final a nuestro largo e intenso día, ya que desde allí fuimos directamente al coche y nos dirigimos al hotel que estaba situado a las afueras.
![]() |
| BARBACANA |
![]() |
| CASTILLO |
![]() |
| CIUDAD NUEVA |
![]() |
| SAN CASIMIRO |
Cruzamos la plaza Nueva del Mercado y llegamos al Multimedialny Park Fontann, un moderno parque adornado con grandes fuentes que soltaban agua rítmicamente.
Leímos que esa noche, como cada sábado, había un espectáculo de luces sobre el agua y decidimos irnos a cenar antes para que tuviésemos tiempo de regresar a verlo. Fue todo un acierto ya que cuando regresamos, la colina que hay junto al parque ya estaba llena de gente sentada, esperando a que empezase el espectáculo.
Encontramos un hueco para sentarnos en la parte de abajo y los tres contemplamos boquiabiertos cómo las fuentes se trasformaban en chorros de luz que saltaban, giraban o se escondían al compás de la música. Mientras, en la fuente central se proyectaba, también sobre el agua, una historia sobre la Sirena de Varsovia.
Fue realmente impresionante y puso punto y final a nuestro largo e intenso día, ya que desde allí fuimos directamente al coche y nos dirigimos al hotel que estaba situado a las afueras.












