DÍA: 17 de RIGA (Letonia) a TALLIN (Estonia)



309 km. VER LA RUTA
Nos fuimos a la cama el día anterior rumiando la decepción por no haber podido ver el casco antiguo de Riga, así que al levantarnos reorganizamos el día para poder visitar en una hora los lugares que más nos habían llamado la atención de la ciudad.

Cuando aparcamos el coche en la parte de atrás de la ciudad vieja, la zona nos pareció un tanto caótica, sucia y mal conservada; descampados llenos de basura, obras por todas partes y edificios con las fachadas mal conservadas deslucen cualquier ciudad del mundo. Afortunadamente, según fuimos avanzando hacia el interior la estampa mejoró sustancialmente y la cochambre dio paso a lugares preciosos. 

Como no teníamos mucho tiempo, nos limitamos a recorrer las calles principales disparando fotografías por doquier; impresionante la plaza del ayuntamiento presidida por la Casa de los Cabezas negras y coronada al fondo por la majestuosa torre de la iglesia de San Pedro, también preciosa y diferente nos pareció la catedral de San Jacobo. En general todo el casco antiguo tiene rincones encantadores y numerosas terrazas de restaurantes, pero al visitarlo tan temprano no pudimos calibrar la vida que seguro habrá en estas calles.

IGLESIA DE SAN PEDRO
IGLESIA DE SAN PEDRO

CASA DE LOS CABEZAS NEGRAS
CASA DE LOS CABEZAS NEGRAS
RELOJ CASA CABEZAS NEGRAS

CATEDRAL SAN JACOBO

RIGA
RIGA

RIGA
RIGA

No había tiempo para más, debíamos llegar a Tallin con el suficiente tiempo para no arrepentirnos después y nos quedaba un largo camino. Como ya éramos expertos en el arte de la conducción por el carril central imaginario, fuimos recortando minutos al navegador, pero no los suficientes como para llegar antes de comer, por lo que tuvimos que parar en un restaurante de carretera; cuando aparcamos en la capital de Estonia ya eran las cuatro de la tarde. Aprovechamos que Manuel estaba dormido y le pasamos directamente a la silla para poder avanzar más rápido.


El casco histórico de la ciudad nos cautivó, parecía un pueblo de cuento rodeado por una muralla perfecta como las que construíamos en nuestra infancia. Las calles adoquinadas y la multitud de puestos de flores no hacían más que resaltar la belleza de los edificios así que estuvimos paseando sin destino durante un buen rato, simplemente disfrutando de la ciudad. 


TALLIN
TALLIN


Tras una parada en una cafetería para reponer fuerzas y con Manuel ya despierto, nos atrevimos a subir la empinada cuesta que hay para llegar hasta la Catedral de Alejandro Nevsky y si la ciudad ya nos había encantado, terminó de enamorarnos.


CATEDRAL ALEJANDRO NEVSKY
CATEDRAL ALEJANDRO NEVSKY


Quizá fuera por lo ajena que nos resulta ese tipo de arquitectura o quizá fuera que es realmente asombrosa, lo cierto es que estuvimos contemplándola durante treinta minutos, haciendo fotografías desde todos los ángulos posibles, hasta que Manuel se cansó de nosotros y nos dijo que tenía mucha hambre. 

TALLIN
PLAZA DEL AYUNTAMIENTO


Bajamos a cenar a la preciosa plaza del ayuntamiento, donde había multitud de terrazas y ambiente festivo. Nos costó elegir dónde sentarnos ya que a diferencia de Riga y Vilna, Tallin nos pareció bastante cara. Al final escogimos el que se acomodaba más a nuestro presupuesto: Troika se llamaba y su especialidad era la comida rusa. Cenamos estupendamente y además estuvimos amenizados con un espectáculo de bailes típicos obviamente también rusos. PUEDES VER UN VIDEO PINCHANDO AQUÍ.


AYUNTAMIENTO


Dimos por concluida la visita y fuimos hasta el coche para ir al apartamento, que esta vez habíamos alquilado por Airbnb. La dueña nos había dejado las llaves en una gasolinera por lo que ni llegamos a conocerla. Hemos de reconocer que aquel día arriesgamos mucho y elegimos el más barato que encontramos, 20 euros para tres huéspedes, así que tampoco nos sorprendimos cuando vimos que la casa estaba muy avejentada y falta de limpieza. Al menos tenía una situación excelente y un piano de cola en el salón que hizo las delicias de Manuel.


EL PIANO


Hicimos de tripas corazón y nos dormimos, al día siguiente teníamos barco hasta Helsinki, Finlandia, nuestro destino.